diumenge, 15 de maig del 2016

Rings apergaminaos: Ricki Starr vs. Hans Hermann (17/07/1959)/Frank Fozo (XX/XX/1959)

En esta sección le echaremos una ojeada a diversos combates de todos los tiempos que llaman la atención por un motivo u otro.








Los luchadores

El británico Bernard Herman, más conocido como Ricki Starr (1931-2014, en el ajo desde 1952 a 1977) es una figura injustamente olvidada de los rings. Fue un precusor en diversas cosas que hoy se dan por naturales en el mundo del wrestling: fue uno de los primeros luchadores que practicó un wrestling basado en el movimiento elegante y en las acrobacias antes de en los agarrones, planchas y manotazos (al menos en EE.UU.), uno de los primeros que basó sus actuaciones en la comicidad y el puro show, y también uno de los primeros que usó un gimmick relacionado con la homosexualidad. Antes de dedicarse al wrestling había hecho ballet clásico y había sido un buen púgil, hasta el punto de que algunos de sus compañeros de generación temían sus puñetazos pese a lo ensayado de los combates. Sus gráciles (sin ironía) saltitos, su elegancia y eficacia como luchador y sus constantes gags visuales y payasadas varias lo hicieron especialmente famoso en su país natal y Francia.

El poderosísimo Hans Hermann (1915-1980) era canadiense, aunque su gimmick lo hacía pasar por alemán. Un verdadero currante de HESTO, era un hombretón fortísimo que disputó más de 1000 combates entre 1943 y 1972, con su papel de teutón abusón. Aunque era mucho más bajito de lo que aparentaba (1,96 m.), su estilo es parecido al de Giant Baba o André el Gigante: alcanzar al rival con sus larguísimos brazos y darle la del pulpo. En resumidas cuentas, era un jobber que hacía lo que se le pedía con donaire.

Por su parte, Frank Fozo (1927-2007) era un tipo enorme en un cuerpo [relativamente] pequeño: no llegaba al 1,80 y rozaba los 110 Kg. Solía hacer el típico papel de malvado ruso en ese wrestling de la Guerra Fría donde este gimmick estuvo más visto que el tebeo. De 1952 a 1971 fue jobber en varias federaciones y promociones bajo su nombre (dicho sea de paso, parece ser que no se llamaba así, pero su nombre real se desconoce), o como miembro de la ficticia familia de heels soviéticos Malenko.


Comentario del combate

Pensados para hacer reír al respetable, el combate es un muestrario de técnicas y gags visuales de Starr, que desesperan a los pobres Hermann y Fozo (en el caso del segundo, Starr y Fozo disputaron varios combates a lo largo de 1959. Debe ser, pues, uno de éstos). No es hasta el final de todo que Starr destapa el tarro de las esencias. Pero es también uno de los combates más antiguos que me consta donde vemos a un técnico y un brawler mostrando dos estilos absolutamente distintos, y, me atrevo a decir, entonces bastante antagónicos. Y donde se observa, al ver los finalizadores de Starr, que lo que ayer era un chiste, hoy está en los libros de estilo de todo high-flyer.




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